Si has oído últimamente el nombre de Bill Gates, uno de los fundadores de Microsoft, puede que lo asocies a vacunas anti-COVID y a una teoría de la conspiración por la cual pretende controlar nuestros cuerpos y mentes con chips 5G en las propias vacunas. Es ridículo y los rumores parten de declaraciones totalmente sacadas de contexto, pero así son algunos.

Dado que la pandemia ha ocupado casi todos nuestros recursos mentales, nos hemos olvidado de la que era la amenaza estrella para la humanidad a medio plazo: el cambio climático antropogénico provocado por los gases de efecto invernadero (dióxido de carbono, metano, gases refrigerantes de aire acondicionado, etc) que llevamos liberando masivamente desde la Revolución Industrial, sobre todo en el Siglo XX.

A principios de agosto Bill Gates escribió en su blog GatesNotes que el COVID-19 es «horrible», pero el cambio climático puede ser peor. Y no le falta mucha razón, porque los efectos del coronavirus SARS-CoV2 no van a ser permanentes, los del cambio climático sí, y nuestro margen de maniobra es mucho más limitado.

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Bill Gates defiende la idea de un mundo sin emisiones de carbono. Eso es imposible, claro, pero las emisiones se pueden reducir, y las que sean inevitables han de ser compensadas. Eso nos llevaría al objetivo de carbono cero, en otras palabras, no aumentar la concentración de CO2 en la atmósfera.

Depende de a quién preguntemos, el objetivo de neutralidad de carbono empezará a alcanzarse entre 2040 y 2050, y eso en zonas del mundo como la Unión Europea, en otros países digamos que no es una prioridad para ellos, tanto pobres como ricos. ¿Hay relación entre cambio climático y coronavirus? Lo cierto es que sí.

El propio Bill Gates escribió en otra entrada que el mejor dato que encontró relacionando los confinamientos y las hibernaciones económicas con las emisiones globales es de una reducción de tan solo el 8%. Reducción insuficiente a todas luces para atajar el problema. Y Gates sabe que no podemos paralizar la economía para emitir menos carbono, pero hay que hacer cambios.

QuantumScape, con financiacioń de Bill Gates y de Breakthrough Energy Ventures, trabaja en baterías de nueva generación

El milmillonario estadounidense defiende el uso de energía eléctrica para todos los vehículos que lo admitan, fundamentalmente turismos y vehículos de transporte que operen en corto y medio radio, donde se maximiza la ventaja de las baterías. A mayores distancias y otros usos, de momento la combinación no resulta (camiones de gran tonelaje, barcos, reactores en aviación, etc).

Y es que los vehículos eléctricos han mejorado muchísimo a lo largo de la década pasada, en la que hemos visto una reducción de los precios del kWh de las baterías de casi el 85%, y múltiples modelos han mejorado sus autonomías sin perder espacio interior, ni engordar en peso significativamente, solo con mejoras en electroquímica.

No basta con usar electricidad, debe ser electricidad baja o nula en carbono

¿Y para el resto de los vehículos? La solución son los biocombustibles de segunda y tercera generación -que no dependen de cultivos alimenticios, sino de restos de otras industrias- y los combustibles sintéticos -técnicamente hablando, Power To Liquid o PTL-, campo que está siendo explorado a pequeña escala por Audi o Ford. Esto, claro, sería a medio y largo plazo.

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El resultado de la tecnología PTL es un combustible tipo isoctano, carbono e hidrógeno y libre de residuos de combustibles fósiles

Un tal Herbert Diess, es decir, director del consejo de administración de Volkswagen AG, comentó en la red social para profesionales LinkedIn la publicación de Bill Gates. En lo fundamental, están de acuerdo. No en vano, VW ha prometido inversiones de más de 30.000 millones de euros ¡para un lustro! con el objetivo de avanzar en electromovilidad y sacar nuevos modelos como los ID.

Bill Gates no ha hablado de hidrógeno. Herbert Diess dice que hace bien en no hablar de pilas de combustible en transporte de larga distancia por su «baja eficiencia» (se gasta el doble o triple de energía en lograr hidrógeno respecto a llenar baterías). Daimler y Volvo, así como Hyundai, sí apuestan por esa tecnología para los camiones que no puedan ser impulsados por baterías.

El ejecutivo alemán aprovechó para sugerir a Gates que hable con los gobernantes para regular y promocionar el transporte bajo en carbono o que ayude al objetivo de neutralidad. Y lo dice pensando en parte en Alemania, que mantendrá centrales de carbón activas hasta 2038 mientras se retrocede en energía nuclear.

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Los camiones diésel siguen siendo abrumadora mayoría en Europa mientras no maduren tecnologías alternativas en lo técnico y en lo económico

Una cosa está clara, la descarbonización pasa por no liberar más carbono, lo cual choca de frente con utilizar combustibles de origen fósil (petróleo, gas, carbón). En aquellos medios de transporte en los que sea imperativo seguir usando motorizaciones convencionales, la única salida viables es con combustibles sintéticos o PTL.

En Motor.es hemos comentado varias veces las ventajas e inconvenientes de esta solución. Hace falta mucha energía (más que para llenar baterías y más que para generar hidrógeno) para, en combinación con fuentes de agua y aire común, obtener un combustible que admita un motor normal sin cambios. No se genera más carbono, es captura y suelta, pero no aumenta netamente.

Bill Gates admitió a este respecto que los biocombustibles no se pueden obtener ni en las cantidades que querríamos ni al precio que nos gustaría, por lo que hay que seguir avanzando en ese camino. Mientras tanto, habrá que seguir quemando combustibles fósiles, pero tratando de racionalizar el cómo nos movemos, cómo producimos y cómo consumimos.

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La noticia Bill Gates y sus recetas contra el cambio climático en el transporte fue publicada originalmente en @motorpuntoes por Javier Costas.