La historia de Mercedes en ese sentido es muy particular. En un principio, sus coches eran blancos, pero en 1934 tuvieron que ‘rascar’ la pintura porque los bólidos pesaban demasiado, y ahí nació la leyenda de las flechas plateadas.

Este año, como muestra de su lucha contra el racismo, en la que Lewis Hamilton está más implicado que nunca, la marca de la estrella decidió pasarse a la decoración negra y la han mantenido durante toda la temporada.