Tiempo y paciencia son precisamente dos conceptos que difícilmente ‘casan’ con la filosofía de los de Maranello. Allí sólo vale ganar, pero su último título de constructores llegó en 2008 y un año antes logró Kimi Räikkönen el último de pilotos.

El rendimiento del SF1000 dista muchísimo del mostrado por su predecesor, y el trazado de Mugello –propiedad de Ferrari– volvió a mostrar las carencias de un monoplaza que actualmente sólo está para pelear por entrar en los puntos.