Al jefe de Ferrari se le vio tras la carrera debajo del podio, aplaudiendo la gran segunda posición conseguida por Carlos Sainz y también las carreras de Pierre Gasly y de Lance Stroll. También estuvo presente durante la ceremonia de la primera carrera de F2, en la que Mick Schumacher logró su primera victoria en una carrera larga de F2.

Mattia Binotto encontró así algo de optimismo en un fin de semana negro para su propio equipo, pues ninguno de sus pilotos cruzó la línea de meta en el Gran Premio de casa.